Un organismo público se ataca por dentro y por fuera

La mayoría de las herramientas de ciberseguridad cubren un solo perímetro. Wai cubre los dos, con dos sistemas que resuelven problemas distintos.

El perímetro interno son los equipos, los servidores y las redes que el organismo administra. El perímetro externo es todo lo que ya salió de ahí: credenciales en circulación, dominios que imitan al organismo, datos publicados en foros. Defender uno y no el otro deja abierta la mitad del problema.

Equipo de seguridad monitoreando la infraestructura digital de un organismo público

¿Por qué un organismo público no se protege como una empresa?

Porque lo que está en juego es distinto. Un incidente no afecta una cuenta de resultados: interrumpe un servicio del que depende la ciudadanía.

Custodia datos que la persona no eligió entregar

Un ciudadano no puede darse de baja del padrón ni cambiar de organismo. La obligación de custodia es mayor que la de un servicio privado.

La continuidad del servicio no es negociable

Un trámite caído no es una venta perdida: es una prestación que no se entrega, muchas veces sin alternativa para quien la necesita.

Responde ante un marco normativo específico

En Argentina, la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales y las disposiciones de la autoridad de aplicación fijan obligaciones concretas sobre el tratamiento y el resguardo.

Su identidad institucional es suplantable

Un dominio parecido al oficial alcanza para engañar a la ciudadanía. Detectarlo temprano es parte de proteger al organismo.

Empecemos por ver dónde está expuesto tu organismo

  • Diagnóstico de los dos perímetros, interno y externo.
  • Implementación sin necesidad de infraestructura propia.
  • Operación a cargo del organismo o de la Unidad de Ciberseguridad de Wai™.

Cada organismo tiene una superficie de exposición distinta. El primer paso es medirla.

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